jueves, 14 de noviembre de 2013

Mudanza a Wordpress

Hace unas semanas emprendí una nueva etapa de este blog en Wordpress, por considerarla actualmente como la mejor plataforma y la que más posibilidades ofrece. Os invito a pasaros y leerme en la nueva ubicación.

Saludos y gracias por las visitas en esta página a lo largo de los últimos tres años.

http://aserranopino.wordpress.com/

miércoles, 24 de julio de 2013

Con el agua al cuello

Estudiar una carrera universitaria en Madrid viajando en transporte público es hoy para un segoviano una media de 1.260€ más caro por curso que hace cinco años. Los sucesivos incrementos del precio de transporte y, sobre todo, las desproporcionadas subidas de las tasas universitarias llevadas a cabo por el gobierno popular de la Comunidad de Madrid en los dos últimos años (38 y 20% de aumento respectivamente), han convertido en víctima al estudiante medio y a sus familias.



Tras la aprobación por parte del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid de los precios públicos para el próximo curso 2013/2014, el curso completo -equivalente a 60 créditos- de aquellos estudiantes matriculados en las carreras más baratas ascenderá a 1.620€, frente a los 627 de hace cinco años; ello supone un incremento de más del 158%. Sin embargo la realidad tampoco se queda atrás para aquellos que estudian las carreras más caras, como Enfermería o Medicina, en las que en la actualidad el precio de un curso completo ascenderá a casi dos mil euros (1.980€), cuando hace un lustro era menos de la mitad: 979,8€, lo que implica un aumento del 102%. Pero no podemos olvidar que a los costes meramente académicos se suman los de residencia, o de transporte, en este último caso agravado tras las subidas en torno al 25% que han aplicado desde 2008 a sus tarifas tanto el Consorcio Regional de Transportes de Madrid como la empresa “La Sepulvedana”. Así viajar en transporte público un curso normal –nueve meses- se ha encarecido con el abono joven 267€ desde 2008 (casi 30 euros más al mes), mientras que lo ha hecho en 486€ (54 euros más al mes) para aquellos estudiantes que han sobrepasado los 22 años de edad.

Una vez expuesta la realidad que arrojan las cifras, podemos plantearnos algunas preguntas. ¿Tiene algún sentido que estudiar carreras como Administración y Direcciónde Empresas, Historia o alguna de las Filologías cueste hoy más que lo que hace 5 años suponían titulaciones como Enfermería, Medicina u Odontología?; ¿ha mejorado la calidad de la docencia y se han incrementado los recursos en las universidades madrileñas como para que estén justificadas las subidas de entre el 102% y el 158% en el precio de los cursos, que tienen que asumir las familias?; ¿es una política pública de transportes aceptable incrementar en tiempos de crisis un 25% el precio de los abonos jóvenes desde el año 2008?; ¿y lo es dejar de considerar “jóvenes” a aquellos que tienen más de 22 años, cuando a esa edad aún muchos jóvenes (que siguen siéndolo) continúan estudiando? Son preguntas a las que debería dar respuesta el gobierno autonómico del Partido Popular en Madrid, cuyas decisiones repercuten en la vida de un número muy importante de segovianos.

Nos encontramos ante una errática política del Partido Popular de cargar los recortes educativos sobre los hombros de los estudiantes a través de la subida de tasas, combinada con la injusta política de becas que ya aplicó el pasado curso el Ministro Wert, y sobre la que ha pretendido incidir de cara al siguiente con el único propósito de reducir el número de beneficiarios de las ayudas públicas que concede su Ministerio. Como resultado final de esta forma de hacer política quienes pagan éstas actuaciones son las familias españolas -y también segovianas- que cada vez en mayor número tienen que sortear grandes dificultades para poder llevar a sus hijos a la universidad en el actual contexto de precariedad económica y laboral. Ante esta situación, es necesario un urgente cambio de rumbo si queremos mantener la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación superior. 

Álvaro Serrano del Pino, es geógrafo por la Universidad Complutense de Madrid y Secretario General de las Juventudes Socialistas de Segovia capital.

sábado, 1 de junio de 2013

Gracias, compañeros

Queridos geógrafos:

Son días de sensaciones encontradas. Independientemente de lo que suceda con las dichosas notas, el miércoles pusimos el punto y final a la Licenciatura en Geografía; o al menos ésta ha concluido como la hemos conocido durante los cinco años que llevamos en la universidad. Porque algunos terminamos la última de las diez convocatorias de exámenes que de forma ordinaria teníamos que completar; porque fue la última vez que todos hicimos un examen juntos; porque probablemente fue la última ocasión que estuve con algunos de vosotros entre las paredes de la que ha sido durante estos años nuestra casa.

La sensación que más me pesa es que el tiempo ha pasado muy rápido; demasiado rápido. Parece que fue ayer cuando estuve en el Vicerrectorado para echar la preinscripción… o cuando acudí por primera vez a nuestra Facultad a pedir el volante de citación para hacer la matrícula al día siguiente. Aquel jueves 2 de octubre de 2008 ya tan lejano en el tiempo, empezó nuestra andadura universitaria y tras los primeros días de desubicación poco a poco os fui conociendo; llegó la salida de Valdemorillo, primer gran momento de integración y unión. Poco a poco los lazos se fueron estrechando, lo que nos ha permitido que desde 2008 hasta ahora, casi 5 años después, hayamos compartido todo tipo de experiencias juntos.

Se supone que vinimos a la universidad a aprender cosas, y creo que a pesar de todo y lo mal que nos han tratado por ser la última promoción de licenciados, algo nos llevamos. El Landschaft y Landschatsökologie de Donaire, los conceptos de tiempo y clima de María Eugenia, los cartógrafos griegos y romanos de Córdoba, la evolución histórica de la Geografía de Ángela, los conjuntos regionales de María Teresa y la estadística de Beatriz abrieron nuestra formación. Les siguieron multitud de asignaturas, unas mejores y otras peores, para acabar cerrando este año con el modelo territorial que tanto tiempo nos ha ocupado, las técnicas de Obdulia o las lecturas de Fernando. Estos 5 años han dado para recorrernos la Comunidad de Madrid y alguna vez traspasar sus fronteras. Todo empezó y acabó en Valdemorillo y además hemos pateado el sureste, suroeste y noreste, así como nuestra Madrid capital. Pero también hemos pisado en varias ocasiones mi querida Segovia, Ávila, Salamanca, Toledo, La Mancha… Nos hemos desesperado cogiendo muestras para hacer herbarios, hemos medido caudales con las sofisticadas técnicas de nuestra Facultad, recogido muestras de multitud de rocas, visitado circos y valles glaciares, valles fluviales… Hemos comprobado sobre el terreno las redes hidrográficas con las que acabamos soñando tras horas y más horas de estéreo, caminado sin rumbo por Villanueva de la Cañada, achicharrándonos bajo el incesante sol segoviano, visitando catedrales a medio construir… Incluso hicimos atascarse a un autobús por las calles de Sepúlveda, dejamos a otro atravesando subiendo a Patones y vimos pasar nuestra vida mientras transitábamos por un camino estrecho sin asfaltar mientras nos llevaban a ver rocas del Ordovícico; sí, Donaire estuvo detrás de todas estas aventuras! jajaja Los conductores de la empresa Milo tenían que tener pesadillas con él...

Podría ser malo y perverso jajaja y recordar pasajes gloriosos no protagonizados precisamente por nosotros... Pero necesitaría una entrada específica, así que para otra ocasión... si acaso. 

¿Pero qué ha sido lo mejor de ésta Licenciatura? ¿Lo que me llevo para siempre, lo que realmente ha merecido por encima de todo la pena? Vosotros. Ni en mis mejores sueños podía haber imaginado tener unos compañeros como lo habéis sido vosotros. En una clase de un ya de por sí excepcional nivel en la que además ha dado la casualidad de que varias personas hemos estado cinco años disputándonos las matrículas de honor de todas las asignaturas (salvo de la que todos sabemos) qué fácil hubiera sido ver como surgían los celos, las envidias o los juegos sucios. Pero nosotros por el contrario hemos estado cinco años apoyándonos, colaborando los unos con los otros, ayudándonos en todo lo que nos ha hecho falta. Nuestro compañerismo y solidaridad creo que son dignos de reconocimiento y de admiración. A nuestra promoción no la hace especial nuestros brillantes expedientes (que también) sino que hayamos tejido semejante red de amistad. Gracias. Gracias por haber estado siempre en el asiento contiguo o al otro lado de la mesa, detrás de cada llamada, de cada correo, de cada privado de Tuenti, mensaje de Facebook o WhatsApp. Gracias por haber sido ejemplares y por haber encarnado en todo su esplendor el significado de la palabra compañerismo. 

Pero lo académico no lo es todo; es más, lo académico muchas veces no ha sido ni de lejos lo más importante. Y en ese sentido más allá de la rutina universitaria he tenido el inmenso privilegio de integrar en mi vida a personas excepcionales en cuanto a su calidad humana; no ya buenos compañeros, excelentes amigos y maravillosas personas. La salida de campo de Valdemorillo nos comenzó a unir y tras dar el salto a los asientos de delante, pasasteis a formar parte de mi vida… y así hasta hoy. Cada uno de vosotros (Ángeles, Lola, Rosa, Sergio, Saray, Chema, Marcos desde el primer momento, mis grandes amigos de esta carrera; Silvia y Eva, un poco después; y Alberto el último en llegar) me habéis aportado mucho desde vuestra condición personal. También, aunque hayamos tenido menos trato Javi, Leandro, Alfredo, Luis y Víctor. A todos gracias. 

Aunque para terminar os tengo que pedir disculpas porque me veo en la obligación de personalizar el mensaje final. Nada hubiera sido igual sin vosotros dos, que sois los que desde nuestras desatenciones en clase o desde fuera de la Facultad me habéis aportado los mejores momentos de estos cinco años; y en quienes más he confiado para compartir mis problemas, mis alegrías… y mis sueños. David y María, habéis sido la pieza fundamental para resistir los malos momentos y para que en los días complicados haya tenido sentido ir hasta Madrid; quienes más me habéis hecho sonreír y por quienes me he sentido más querido y apreciado. Nunca os estaré lo suficientemente agradecido por lo que habéis representado en mi vida. 

Hasta la próxima.


sábado, 4 de mayo de 2013

La Sepulvedana ¿La mejor empresa del año?

La Agrupación Segoviana de Empresarios de Transporte (Asetra) ha distinguido el pasado 25 de abril dentro de sus premios anuales a “La Sepulvedana”, compañía que fue nombrada a finales de diciembre “mejor empresa de transporte regular en España”. Desde mi condición de usuario de la línea Segovia-Madrid nunca he considerado que “La Sepulvedana” sea merecedora de ningún galardón; pero mucho menos ahora cuando más calidad ha perdido su servicio y cuando más se está dando la espalda al usuario. Por ello me sorprenden sobre manera los reconocimientos de los que está siendo objeto “La Sepulvedana” así como la justificación de los mismos.

Empezando por lo más reciente, es más que reprobable que se premie a una empresa que ha dejado tirados a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) tras suprimir uno de los dos autobusesde los que disponían para ir al Campus de Cantoblanco. Además lo ha hecho poniendo burdas excusas como su sustitución por un servicio de tarde que ya existía, o una baja ocupación que a los ojos de los usuarios que llevan años usando esa línea, era este curso claramente mayor que en años anteriores.

Se premia a una empresa que ha decidido dar cerrojazo a la atención al viajero, cerrando a cal y canto las taquillas toda la tarde o toda la mañana (en función de si es día laborable o no) e impidiendo con ello realizar gestiones que no pueden hacer las nuevas máquinas como por ejemplo, las recargas de los abonos mensuales, los cambios o anulación de billetes, o la solicitud de una hoja de reclamaciones. Tampoco es plato de buen gusto la indefensión que sentimos cuando las máquinas fallan (algo que sucede no pocas veces).

El último año, que tan fabuloso les ha parecido a algunos jurados se ha caracterizado por la supresión de un gran número de servicios, tanto en días laborables como en sábados y festivos, y tanto entre los servicios directos, como en los semi-directos y de ruta. Por poner un ejemplo la implantación de los servicios lanzadera ha llevado a la marginación de los usuarios de Otero de Herreos, Ortigosa del Monte y Revenga, que tienen que esperar hasta 7 horas por la mañana y hasta 3 horas y media por la tarde para coger un autobús en días laborables. A su vez esta política de recortes ha afectado también a los servicios de las líneas metropolitanas de cuya concesión goza “La Sepulvedana”, con lo que un gran número de pueblos en la provincia se han visto igualmente marginados.

Pero por si esto fuera poco, a las increíbles novedades en el servicio que nos ha regalado “La Sepulvedana” en los últimos meses se suman los problemas clásicos que los clientes venimos sufriendo desde hace años y que persisten en el tiempo a pesar de las veces que se les ha requerido su solución. Parece mentira que la “mejor empresa de transporte regular en España” no disponga de un mecanismo de pago con tarjeta de crédito que permita teclear el número secreto sin que éste sea visto por todas las personas que aguardan cola. Los sistemas de climatización de muchos autobuses, siguen funcionando realmente mal lo que provoca temperaturas muy desagradables en muchos trayectos. Y la información a los usuarios (a pesar de todas las plataformas que tienen a su alcance), sigue siendo en ocasiones deficiente.

Solo me queda esperar que tantos galardones no alejen a los responsables de “La Sepulvedana” aún más de la realidad de su servicio, y que no olviden que son muchos los aspectos en los que pueden y deben mejorar. 

Álvaro Serrano del Pino, es cliente abonado de “La Sepulvedana” desde octubre de 2008 y Secretario General de las Juventudes Socialistas de Segovia capital.

miércoles, 2 de enero de 2013

En Segovia el año se termina corriendo

Estrenamos año y uno de los muchos objetivos que me he propuesto para este 2013 es retomar el blog y volver a escribir periódicamente, pero no solo de política y comunicación, sino de más temas cotidianos e importantes de la vida de mi ciudad.

Como combinación de las dos últimas premisas, casi obligatoriamente la primera entrada del año tenía que ser para la San Silvestre de Segovia, o desde este año llamada Carrera Fin de año. No deja de sorprenderme la forma en que mi ciudad vive el deporte. Hace un año éramos algo menos de 55.000 habitantes empadronados y sin embargo unas 3.500 personas han tomado parte de las carreras del 31 de diciembre en sus distintas categorías. La proporción es exagerada. En Madrid por ejemplo corre la San Silvestre Vallecana una persona por 80 residentes, aproximadamente. En Segovia una por cada 15. Pero junto a los corredores, hay que mencionar a todos los segovianos que se echan a la calle para animar a los corredores. Es el segundo año que la corro bajo la lluvia y en ambas ocasiones las calles estaban llenas a rebosar: San Juan, Calle Real, Fernández Ladreda, Gobernador Fernández Jiménez, José Zorrilla, la Avenida de la Constitución, Muerte y Vida, San Francisco, la Plaza Oriental... Todas, lo cual me parece que tiene un mérito terrible.


Es el cuarto año que corro. Me estrené en 2009, un año en que pasé los arcos del Acueducto bajo la nieve y desde entonces, aunque mis opciones de entrenar no son muy grandes, no he querido faltar a ninguna cita. La gran novedad de este año era la ampliación del recorrido hasta los 5.000 metros por la salida desde la Vía Roma. Al final no obstante fueron algo menos de cinco mil, porque el arco de salida estaba colocado antes de llegar a la Alamedilla del Conejo. En cualquier caso una nueva distancia suficiente como para llegar mucho más desahogados a la calle San Juan y evitar el embudo que todos los años se formaba desde las Concepcionistas a la Diputación Provincial. El recorrido aunque corto, tan duro como siempre por las numerosas subidas y bajadas (esta vez muy peligrosas por la lluvia). José Zorrilla se me atragantó como todos los años, aunque por contra acabé la última subida a la Plaza mejor que años anteriores; de hecho por primera vez además de adelantarme corredores yo pasé a alguno...

El próximo año, si el cuerpo lo permite, volveremos a estar allí. Aunque antes Segovia tiene una cita con la II Carrera Monumental el 3 de febrero (10km) y la VII Media Maratón a finales de marzo. A la primera intentaré llegar, porque aunque sea para acabar entre los últimos al ritmo que puedo permitírmela me hace bastante ilusión correrla; la segunda la veré desde mi calle, que con el cambio de recorrido que han preparado me la han traído a la puerta de mi casa. 

Para cerrar, un deseo. Creo que no soy el único que espera que polémicas y enfrentamientos absurdos que han empañado durante meses la preparación de la carrera no se vuelvan a repetir. Y digo esto partiendo de la opinión de que la carrera ha estado mejor organizada este año que en años anteriores. Pero ¿merece Segovia pasar por esto? El Blume ha expuesto sus razones y el Ayuntamiento las suyas. Y yo como corredor y ciudadano lo que tengo claro es que me produce tristeza ver como una fiesta del deporte segoviano se convierte en un campo de batalla que en lugar de quedarse en todo caso en los despachos, se saca a la calle. 

Casi se me olvidaba. Es que ya no es noticia. Ganó el gran Javi Guerra. Yo solo entré a 12 minutos de él... Casi nada eh. Sara Regidor ganó en la categoría femenina.