domingo, 12 de agosto de 2012

Balance del deporte español en Londres 2012


España cierra su participación en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con un total de 17 medallas, 3 de oro, 10 de plata y 4 de bronce, igualando el resultado de Atlanta 1996 y a un metal de los últimos Juegos de Beijing 2008, lo que nos ha valido acabar en el puesto 21º del medallero, justo por delante de Brasil (próximo país organizador).


Tras una primera semana de competición donde casi nada nos salió y acumulamos tremendas dosis de mala suerte, hemos afrontado una segunda semana con un goteo continuo de medallas que inauguró Javier Gómez Noya en triatlón y han cerrado los chicos de la selección de baloncesto. Antes Mireia Belmonte y Maialen Chourrat eran las únicas que habían logrado llegar al pódium. 

Si analizamos la participación española desde una óptica un poco más amplia a la de las medallas, nuestro país continua con un lento retroceso que se viene experimentando desde los Juegos de Atenas donde logramos unos excelentes resultados con 53 puestos de finalista, que pasaron a ser 46 en Beijing y 30 ahora en Londres. Pero es que si sumamos las medallas y los diplomas estos Juegos han sido los peores desde Seúl 1988. Los 47 clasificados entre los ocho primeros puestos de Londres 2012 son menos que los de Atlanta (52), Beijing (54), Sydney (55), Barcelona (62) y Atenas (72). En el contexto de crisis actual, con recortes en todas las partidas presupuestarias, España corre el serio peligro de seguir perdiendo presencia poco a poco. Para ganar medallas, para lograr puestos de finalista, para que nuestros deportistas estén peleando hace falta inversión. Y en ese sentido creo que el éxito de la candidatura de Madrid 2020 puede estar ligado a que nuestro deporte no se siga deteriorando. 

Pero más allá de esta perspectiva histórica, hay que analizar esta competición de quince días en base a las opciones reales que teníamos antes de que dieran comienzo el pasado 27 de julio. Y en ese sentido, las 17 medallas de Londres 2012 se pueden considerar un buen resultado para nuestro país. El único deporte que ha fracasado estrepitosamente ha sido el fútbol. Muchas cosas fallaron ahí para que una selección con un nivel que está de sobra demostrado por sus resultados en categorías inferiores no fuera capaz de ganar ni un solo partido, ni de marcar un solo gol, dando una imagen lamentable en la mayor parte del tiempo que estuvieron sobre el terreno de juego. El tenis, que nos había dado siempre una medalla desde Seúl 1988, nos ha fallado esta ocasión, pero no se puede hablar de fracaso. Llegamos a Londres sin nuestro mejor tenista (y claro favorito para luchar por las medallas) y hemos jugado sobre una superficie que no es la más propicia para muchos de los españoles, pero sobre la que de cualquier modo hemos estado rozando el metal. Los jugadores no han fracasado, sí la Federación o quien quiera que fuera el responsable de no saber inscribir a una pareja de dobles mixtos (que por lo novedoso de la prueba, y el reducido número de parejas tenían grandes opciones de luchar por las medallas). Por último, los resultados del atletismo no han sido nada buenos, pero por desgracia no pueden sorprendernos pues era ya conocida la situación en la que acudíamos a Londres. Que todos los españoles de 1.500 cayeran a las primeras de cambio es quizás el mayor reflejo simbólico. Pero lo cierto es que ha sido precisamente en el atletismo donde se nos han escapado los registros de puestos de finalista de Beijing: frente a los 11 diplomas de 2008 hemos caído a sólo 4.

Por lo demás el resto de deportes han estado claramente a la altura de lo esperado. Nuestra presencia en natación sigue siendo algo escasa, pero hemos pasado de un simple puesto de finalista en Beijing a dos medallas de plata y un diploma en Londres; mientras que en las aguas abiertas hemos hecho también un buen papel. Por su parte la sincronizada se ha mentenido en su nivel. Tanto el piragüismo en aguas tranquilas como en aguas bravas ha colocado a todos sus representantes y finales y han cosechado medallas. El taekwondo ha estado claramente por encima de lo que se podía soñar, llegando a un pleno histórico de medallas; la lucha libre ha cumplido con creces y el judo, aunque se vaya sin medalla por tercera vez consecutiva, ha logrado disputarla. La vela, que pierde fuelle en relación a otras olimpiadas ha vuelto a ser nuestro principal puntal. Y en otros deportes como la halterofia o el tiro hemos estado peleando las medallas. 

En deportes de equipo, fútbol aparte, nuestra actuación también ha sido muy positiva. Los jugadores de balonmano masculino fueron eliminados de la forma más injusta posible antes los campeones olímpicos pero jugando francamente bien, y aunque de los de hockey hierba se podía haber esperado algo más, su participación tampoco ha sido mala. Lo mismo se puede decir de los de waterpolo. De la selección de baloncesto no hay palabras para definir lo que una vez más han hecho, ni tampoco casi para las femeninas de waterpolo y balonmano que han firmado un campeonato brillante. 

De lo que sí nos podemos lamentar es que, en cuanto al número de medallas, hemos estado muy cerca de ser nuestros segundos mejores Juegos Olímpicos: el combate de judo que decidieron de forma un tanto injusta los jueces (18), los cuatro puntos de partido de David y Feliciano ante Francia (19) y la salida de cadena de José Antonio Hermida que le hubiera permitido, en principio viendo los tiempos, ser medalla (20). Incluso no estaban lejos las 22 medallas de Barcelona, si tenemos en cuenta los restantes cuartos puestos donde también rozamos metal.

Próxima parada olímpica el 7 de septiembre de 2013 cuando se decidirá si Madrid organiza o no los Juegos de 2020. Y después, el 5 de agosto de 2016, arrancarán los XXXI Juegos Olímpicos en Río de Janeiro.