El 3 de abril de 1979 España afrontaba sus primeras elecciones municipales democráticas desde la II República Española. Desde entonces, hemos asistido a la celebración de nueve comicios locales, que desde el año 1983 han coincidido además con los autonómicos.
Las elecciones de 1979 no arrojaron en Segovia resultados muy diferentes a los de su entorno próximo. La UCD logró la victoria, al igual que en la práctica totalidad de la región, en la que sólo hubo dos excepciones: León, donde se produjo un empate entre ucedistas y socialistas, y, atención, Valladolid, donde ganó el PSOE (no han cambiado las cosas ni nada). En el caso de nuestra ciudad la UCD se alzó con una amplia mayoría absoluta de 13 concejales, de un Ayuntamiento de 21, es decir, por aquel entonces la mayoría se establecía en los 11 concejales. De esta forma José Antonio López Arranz se convirtió en el primer alcalde democrático de Segovia, mientras que Miguel Ángel García Trapero por el PSOE y Luis Peñalosa por el PCE fueron los portavoces de los grupos de la oposición. Dos apuntes hay que hacer de los concejales electos por la UCD de aquellos comicios. El número 2 fue Ramón Escobar, que luego veremos que se convertiría en alcalde con el PP en el año 1991. Y como número 10 figuraba Javier Gómez Darmendrail, el actual Diputado por Segovia del PP. Por otra parte, hay que destacar que el Ayuntamiento contó en su primera legislatura con sólo dos mujeres, ambas de UCD.
En 1983 se abría una nueva etapa en el consistorio segoviano, que contó ya con los 25 concejales que sigue manteniendo en la actualidad. Las elecciones del 8 de mayo de 1983 supusieron una victoria socialista, que se impuso por poco más de 500 votos a las listas de Alianza Popular, que encabezaba Emilio Zamarriego. Ambas formaciones obtuvieron el mismo número de concejales: 10. Además, hay que destacar el gran número de formaciones políticas representadas, hasta un total de cinco, cuatro de ellas correspondientes a partidos nacionales, a los que hay que sumar la candidatura de Segovianos Independientes, que logró un gran resultado con dos concejales, y quedándose a menos de 100 votos de CDS, tercera fuerza política. A su vez, y en consonancia con la situación política general, la debacle de la UCD en las generales de 1982 se tradujo en el Ayuntamiento, pues su heredero, el CDS de Juan Antonio Perteguer, sólo obtuvo dos representantes. También el Partido Comunista obtuvo malos resultados y no logró representación.
Miguel Ángel Trapero se convirtió en el alcalde de la ciudad, pero, sin embargo, no logró agotar la legislatura. El 26 de julio de 1986 el Grupo Popular promovió una moción de censura, cuyo debate se celebró el 25 de septiembre. Aunque según las posturas fijadas previamente por los grupos políticos, ésta iba a fracasar, por sorpresa, el sí al cambio de alcalde, cosechó un voto inesperado en la votación secreta (cuya identidad nunca se ha logrado averiguar) y la moción salió adelante con la mayoría absoluta del pleno. De esta forma, Emilio Zamarriego, del Partido Demócrata Popular, integrado en la coalición de AP, se alzó con la alcaldía.
Llegó 1987 y se celebraron los terceros comicios municipales, conjuntamente no sólo con los autonómicos, sino también con las votaciones al Parlamento Europeo. Los ciudadanos pasaron factura a la situación generada un año antes y el PSOE de Miguel Ángel Trapero ganó las elecciones con una sólida ventaja con el segundo (1.020 votos), el CDS liderado por Luciano Sánchez Reus, que subió a la segunda posición. A la tercera posición cayó la Alianza Popular, siendo cuarto el Partido Demócrata Popular, del alcalde Zamarriego, que presentó sus listas desligadas de las de AP. Tras la desaparición del PCE en 1983, la nueva coalición de Izquierda Unida entró en el consistorio con dos representantes, siendo Luis Peñalosa el cabeza de lista. Además, como vemos estas elecciones arrojaron un resultado que no es muy común en los tiempos recientes, y es que haya tres partidos mayoritarios, con poder parejo.
Así las cosas, por primera vez en Segovia se produjo la circunstancia de que no gobernó la lista más votada. A pesar de que alcalde socialista apeado por la moción de censura salió victorioso de las urnas, Luciano Sánchez Reús, del CDS, se convirtió en el alcalde de Segovia. No obstante, las disputas internas en su grupo, provocaron el fin precipitado de su mandato. En julio de 1988 cinco de los seis concejales del CDS retiraron su confianza al alcalde, después de que Adolfo Suárez, presidente del partido, solicitase su dimisión tras una irregularidad en el sueldo del regidor. El 22 de abril de 1989, antes del debate de moción de censura, el alcalde acabó presentando la dimisión. Entre el 25 de abril y el 3 de mayo asumió la alcaldía Julio Félix Navajo, sustituido por Juan Antonio Perteguer, del CDS, y que en votación secreta contó con el apoyo del PP. Tiempos convulsos los que se vivieron en la política segoviana, con tres alcaldes a lo largo de una misma legislatura.
Las elecciones celebradas en 1991 simplificaron mucho el mapa municipal. El Partido Popular de Ramón Escobar ganaba las elecciones con 11 concejales, mientras que el PSOE de Francisco Javier Reguera pasó a ser la segunda fuerza política con 9. El CDS del alcalde Perteguer perdió casi un tercio de los votos y pasó de 7 a 3 concejales, mientras que Izquierda Unida, liderada una vez más por Luis Peñalosa, conservó sus dos representantes. De esta forma se abrían dos opciones: que gobernara el PP con el apoyo del CDS o que PSOE, IU y CDS se unieran para formar gobierno. Finalmente CDS se decantó por la primera opción, dejando de lado al PSOE que pretendía pactar con las "fuerzas progresistas" e IU que aseguró que "apoyarían a un alcalde socialista".
Ramón Escobar se convertía así en el primer alcalde popular de la historia de la política segoviana. Por otra parte, es curioso que si rebuscamos en su lista, encontramos en el puesto décimo el nombre de Beatriz Escudero, que aparece sentada en las fotografías de aquel día a la derecha del alcalde el día de constitución de la corporación. Quién la iba a decir a ella que, 16 años después, iba a ocupar el mismo asiento, aunque en condiciones muy diferentes, como luego veremos.
La legislatura iniciada en 1991, transcurrió sin los grandes sobresaltos de la anterior, celebrándose nuevamente elecciones en el año 1995. En este caso la victoria del Partido Popular fue contundente, obteniendo el mayor número de concejales de la historia del Ayuntamiento: 15, es decir, holgada mayoría absoluta, lo que se tradujo en que Ramón Escobar prolongara otros cuatro años su mandato. El PSOE, encabezado por Ana Pastor, logró el peor resultado de su historia y se quedó con seis concejales, tres menos que cuatro años antes, y sólo dos más que Izquierda Unida, que logró sus mejores resultados, con 4.687 sufragios y cuatro concejales.
Sin embargo la tranquilidad en la vida municipal que se había vivido en los últimos años se truncó a partir de las elecciones de junio de 1999, que se celebraron conjuntamente con las europeas, además de las autonómicas. La gestión de Ramón Escobar fue duramente castigada en las urnas, y el PP perdió la mayoría absoluta, pasando de 15 a 12 concejales. De esa pérdida se benefició el PSOE, encabezado por Ángel García Cantalejo, que sumó uno, y sobre todo el CDS, que con la vuelta como cartel del ex alcalde José Antonio López Arranz, obtuvo dos concejales. En las listas del CDS saltaba la sorpresa con la inclusión como número dos de Ana Pastor, candidata por el PSOE en los comicios de 1995. Izquierda Unida, por su parte, perdió respaldo popular en cuanto a votos se refiere, pero mantuvo sus cuatro concejales.
Una vez más se reeditaba el mismo panorama que en 1991, con el CDS como llave, teniendo que optar entre formar gobierno con PSOE e IU, o con el PP. La decisión se repitió, aunque las pretensiones del CDS fueron mucho mayores que ocho años antes, y se exigió la alcaldía, algo a lo que acabó cediendo el Partido Popular, cuyo secretario general en Castilla y León era el segoviano Jesús Merino. De esta forma el anterior alcalde, y candidato por el PP Ramón Escobar, se vio apartado por su propio partido, que cedió la alcaldía, así como la concejalía de urbanismo, a un partido que había cosechado 2.005 votos. De esta forma se produjo la curiosidad de que el primer alcalde democrático de la ciudad, recuperaba su asiento de regidor 16 años después.
Sin embargo, de aquí a 2003, la esfera política segoviano vivió grandes sobresaltos, tanto en el gobierno como en la oposición. Si comenzamos por los primeros, poco duró el entendimiento entre PP y CDS. Ya en 2001 la prensa recogía situaciones de desencuentro y posibilidad de que se rompiera el pacto, situación que provocó el PP de forma definitiva, y unilateralmente, el 7 de octubre de 2002. Así los populares dejaban Segovia sumida en una situación esperpéntica (que tal vez explique la falta de confianza que los ciudadanos han depositado en ellos en adelante) con dos personas sosteniendo todo el gobierno municipal frente a una oposición formada por 23 concejales. Pero si el 2002 pasará a la historia por lo sucedido en el Ayuntamiento, también lo hará por el que sin duda es el mayor acierto político de los socialistas segovianos desde la restauración del período democrático. El 2 de junio de ese año, García Cantalejo fue el único candidato en las primarias del PSOE, después de que Pedro Luis Piñeiro se retirara un día antes de la votación, por lo que fue proclamado candidato. Sin embargo, el 8 de noviembre de 2002, García Cantalejo presentaba su dimisión, después de que se apuntara que la Ejecutiva Federal estaba buscando un nuevo candidato que "rentabilizara mejor la ruptura del pacto PP-CDS". Dos días después, el 10 de noviembre, saltaba el nombre de un abogado independiente, Pedro Arahuetes, como candidato socialista a las elecciones de 2003.
El 25 de mayo de 2003, los segovianos acudían a votar con novedades en todos los partidos. Tras el estrepitoso fracaso de la legislatura anterior, Francisco Vázquez era el candidato popular; Pedro Arahuetes era la apuesta socialista y, el gran cambio, Luis Peñalosa no era candidato por Izquierda Unida, responsabilidad que recaía en Concepción Domínguez. Sólo López Arranz repetía, por las listas del CDS, cuatro años después. El malogrado pacto de 1999 no pasó factura al PP, que sin embargo, repitió resultados y por tanto no obtuvo la mayoría absoluta. Por el contrario el cabeza visible del Ayuntamiento, López Arranz, fue el gran perjudicado al perder los dos concejales que tenía, y certificar la desaparición definitiva del CDS, que tanto peso ha tenido en Segovia. Pedro Arahuetes fue, por su parte, el gran triunfador de la noche, al pasar el PSOE de 7 a 11 concejales, y cosechar su mejor resultado: 11 concejales (el máximo fueron los 10 de 1983) y 11.156 votos (9.373 era el récord, también de 1983). Por su parte, Izquierda Unida comenzó a notar la falta de Peñalosa, al perder la mitad de su representación, en favor del PSOE.
El resultado de las negociaciones de gobierno fue el esperado, y la suma de los 11 concejales del Partido Socialista y los 2 de Izquierda Unida certificó el regreso de un alcalde socialista 17 años después: Pedro Arahuetes recogía el bastón de mando y se convertía en el nuevo alcalde de la ciudad de Segovia, al frente de un equipo de gobierno que también integraron los dos miembros de IU. No sucedió lo mismo que en legislaturas anteriores, y el pacto suscrito entre socialistas e Izquierda Unida permitió la gobernabilidad a lo largo de todo el mandato.
Mayo de 2007 asistió a una nueva contienda electoral, que contó con un nuevo cabeza de cartel por parte del Partido Popular, por primera vez una mujer: Beatriz Escudero, que formó parte de la corporación entre 1991 y 1995, y que fue la número 5 en las listas de 2003, si bien se marchó tras la derrota electoral. Francisco Vázquez, que se había convertido en el nuevo presidente provincial del PP (y tal vez sabiendo que las cosas iban a estar muy difícil) dejó paso, a pesar de que él había sido el portavoz popular en la oposición.
El resultado de estas elecciones fue atípico en la política de nuestra ciudad pero en cualquier caso histórico: mayoría absoluta para Pedro Arahuetes, esto es, primera vez en la historia que el Partido Socialista alcanzaba semejante apoyo popular en las urnas. Aunque el resultado fue ajustado, y ante un Ayuntamiento bipardisita un voto más del PP hubiera supuesto para ellos la mayoría, esa victoria ha quedado para la posteridad. La gran perjudicada fue Izquierda Unida, liderada nuevamente por Concepción Domínguez, y que vio como su partido perdía toda la representación que ostentaba, siendo la primera vez que la marca "IU" no obtenía concejal. Frente a la cómoda legislatura de Pedro Arahuetes al frente de la alcaldía, el interés político se centró en la oposición, viviéndose una situación como mínimo atípica. Sólo Javier Santamaría (Presidente de la Diputación), la portavoz Beatriz Escudero, y sus dos concejales más fieles agotaron la legislatura. Por contra, los otros ocho concejales electos populares abandonaron la bancada, entregaron su acta de concejal de forma progresiva, subyaciendo en todos los casos como causa la figura de Beatriz Escudero. Lo cierto es que la conocida como "crisis del grupo municipal popular" acabó con la paciencia de la dirección del partido, después de que en noviembre de 2010 entregara su acta la octava concejal desertora. El 10 de enero de 2011 la dirección provincial del partido presentaba a Jesús Postigo, ex presidente de la Cámara de comercio, como candidato a las elecciones municipales. Pero no sólo en el PP se optaba por una nueva cara (la cuarta en cuatro comicios) sino también en el seno de Izquierda Unida que apostaba por recuperar al histórico Luis Peñalosa para regresar al Ayuntamiento.
De esta forma, llegamos a los comicios de mayo de 2011, que supusieron la victoria del Partido Popular por sólo cien votos más que la lista de Pedro Arahuetes, sin bien ambos partidos empataron a 12 concejales. El PP reafirmaba así su estancamiento, con 12 concejales por cuarta vez consecutiva. La novedad fue la vuelta de Izquierda Unida al consistorio, lo que reafirma la figura de Peñalosa como sinónimo de respaldo popular. A pesar de perder la mayoría absoluta, y perder de hecho las elecciones, Pedro Arahuetes logró para el PSOE el segundo mejor resultado de su historia (él tiene en su haber los tres mejores: 2007, 2011 y 2003, por este orden), siendo Segovia una de las pocas capitales en las que el PSOE no se hundió, ante la coyuntura nacional. Tras tres semanas de tensas negociaciones con Izquierda Unida, un día antes del pleno constituyente Arahuetes y Peñalosa sellaban un pacto de gobernabilidad, lo que permitía que el primero continuara al frente del Ayuntamiento.
Al contrario de lo que se podría pensar, y de lo que se dice en muchas ocasiones, Segovia no es una ciudad conservadora. Sí una urbe en la que el PP tiene un fuerte suelo electoral, pero no más allá. A lo largo de la historia democrática, y suponiendo que Arahuetes u otro socialista agota la actual legislatura, el PSOE habrá sido el partido que más tiempo ha ostentado la alcaldía: 15 años. Le sigue el CDS con 9 y el PP con 8. La UCD gobernó 4, que sumados a los 9 del CDS, su heredero natural, darían 13. Además Segovia no es ciudad para las mayorías absolutas, pues sólo ha habido tres en su historia, y bien repartidas: una para UCD, otra para el PP, y otra para el PSOE.
La historia, se seguirá escribiendo...
A. Serrano (2011). Para la elaboración de esta página he consultado:
Llegó 1987 y se celebraron los terceros comicios municipales, conjuntamente no sólo con los autonómicos, sino también con las votaciones al Parlamento Europeo. Los ciudadanos pasaron factura a la situación generada un año antes y el PSOE de Miguel Ángel Trapero ganó las elecciones con una sólida ventaja con el segundo (1.020 votos), el CDS liderado por Luciano Sánchez Reus, que subió a la segunda posición. A la tercera posición cayó la Alianza Popular, siendo cuarto el Partido Demócrata Popular, del alcalde Zamarriego, que presentó sus listas desligadas de las de AP. Tras la desaparición del PCE en 1983, la nueva coalición de Izquierda Unida entró en el consistorio con dos representantes, siendo Luis Peñalosa el cabeza de lista. Además, como vemos estas elecciones arrojaron un resultado que no es muy común en los tiempos recientes, y es que haya tres partidos mayoritarios, con poder parejo.
Así las cosas, por primera vez en Segovia se produjo la circunstancia de que no gobernó la lista más votada. A pesar de que alcalde socialista apeado por la moción de censura salió victorioso de las urnas, Luciano Sánchez Reús, del CDS, se convirtió en el alcalde de Segovia. No obstante, las disputas internas en su grupo, provocaron el fin precipitado de su mandato. En julio de 1988 cinco de los seis concejales del CDS retiraron su confianza al alcalde, después de que Adolfo Suárez, presidente del partido, solicitase su dimisión tras una irregularidad en el sueldo del regidor. El 22 de abril de 1989, antes del debate de moción de censura, el alcalde acabó presentando la dimisión. Entre el 25 de abril y el 3 de mayo asumió la alcaldía Julio Félix Navajo, sustituido por Juan Antonio Perteguer, del CDS, y que en votación secreta contó con el apoyo del PP. Tiempos convulsos los que se vivieron en la política segoviana, con tres alcaldes a lo largo de una misma legislatura.
Las elecciones celebradas en 1991 simplificaron mucho el mapa municipal. El Partido Popular de Ramón Escobar ganaba las elecciones con 11 concejales, mientras que el PSOE de Francisco Javier Reguera pasó a ser la segunda fuerza política con 9. El CDS del alcalde Perteguer perdió casi un tercio de los votos y pasó de 7 a 3 concejales, mientras que Izquierda Unida, liderada una vez más por Luis Peñalosa, conservó sus dos representantes. De esta forma se abrían dos opciones: que gobernara el PP con el apoyo del CDS o que PSOE, IU y CDS se unieran para formar gobierno. Finalmente CDS se decantó por la primera opción, dejando de lado al PSOE que pretendía pactar con las "fuerzas progresistas" e IU que aseguró que "apoyarían a un alcalde socialista".
Ramón Escobar se convertía así en el primer alcalde popular de la historia de la política segoviana. Por otra parte, es curioso que si rebuscamos en su lista, encontramos en el puesto décimo el nombre de Beatriz Escudero, que aparece sentada en las fotografías de aquel día a la derecha del alcalde el día de constitución de la corporación. Quién la iba a decir a ella que, 16 años después, iba a ocupar el mismo asiento, aunque en condiciones muy diferentes, como luego veremos.
La legislatura iniciada en 1991, transcurrió sin los grandes sobresaltos de la anterior, celebrándose nuevamente elecciones en el año 1995. En este caso la victoria del Partido Popular fue contundente, obteniendo el mayor número de concejales de la historia del Ayuntamiento: 15, es decir, holgada mayoría absoluta, lo que se tradujo en que Ramón Escobar prolongara otros cuatro años su mandato. El PSOE, encabezado por Ana Pastor, logró el peor resultado de su historia y se quedó con seis concejales, tres menos que cuatro años antes, y sólo dos más que Izquierda Unida, que logró sus mejores resultados, con 4.687 sufragios y cuatro concejales.
Sin embargo la tranquilidad en la vida municipal que se había vivido en los últimos años se truncó a partir de las elecciones de junio de 1999, que se celebraron conjuntamente con las europeas, además de las autonómicas. La gestión de Ramón Escobar fue duramente castigada en las urnas, y el PP perdió la mayoría absoluta, pasando de 15 a 12 concejales. De esa pérdida se benefició el PSOE, encabezado por Ángel García Cantalejo, que sumó uno, y sobre todo el CDS, que con la vuelta como cartel del ex alcalde José Antonio López Arranz, obtuvo dos concejales. En las listas del CDS saltaba la sorpresa con la inclusión como número dos de Ana Pastor, candidata por el PSOE en los comicios de 1995. Izquierda Unida, por su parte, perdió respaldo popular en cuanto a votos se refiere, pero mantuvo sus cuatro concejales.
Una vez más se reeditaba el mismo panorama que en 1991, con el CDS como llave, teniendo que optar entre formar gobierno con PSOE e IU, o con el PP. La decisión se repitió, aunque las pretensiones del CDS fueron mucho mayores que ocho años antes, y se exigió la alcaldía, algo a lo que acabó cediendo el Partido Popular, cuyo secretario general en Castilla y León era el segoviano Jesús Merino. De esta forma el anterior alcalde, y candidato por el PP Ramón Escobar, se vio apartado por su propio partido, que cedió la alcaldía, así como la concejalía de urbanismo, a un partido que había cosechado 2.005 votos. De esta forma se produjo la curiosidad de que el primer alcalde democrático de la ciudad, recuperaba su asiento de regidor 16 años después.
Sin embargo, de aquí a 2003, la esfera política segoviano vivió grandes sobresaltos, tanto en el gobierno como en la oposición. Si comenzamos por los primeros, poco duró el entendimiento entre PP y CDS. Ya en 2001 la prensa recogía situaciones de desencuentro y posibilidad de que se rompiera el pacto, situación que provocó el PP de forma definitiva, y unilateralmente, el 7 de octubre de 2002. Así los populares dejaban Segovia sumida en una situación esperpéntica (que tal vez explique la falta de confianza que los ciudadanos han depositado en ellos en adelante) con dos personas sosteniendo todo el gobierno municipal frente a una oposición formada por 23 concejales. Pero si el 2002 pasará a la historia por lo sucedido en el Ayuntamiento, también lo hará por el que sin duda es el mayor acierto político de los socialistas segovianos desde la restauración del período democrático. El 2 de junio de ese año, García Cantalejo fue el único candidato en las primarias del PSOE, después de que Pedro Luis Piñeiro se retirara un día antes de la votación, por lo que fue proclamado candidato. Sin embargo, el 8 de noviembre de 2002, García Cantalejo presentaba su dimisión, después de que se apuntara que la Ejecutiva Federal estaba buscando un nuevo candidato que "rentabilizara mejor la ruptura del pacto PP-CDS". Dos días después, el 10 de noviembre, saltaba el nombre de un abogado independiente, Pedro Arahuetes, como candidato socialista a las elecciones de 2003.
El 25 de mayo de 2003, los segovianos acudían a votar con novedades en todos los partidos. Tras el estrepitoso fracaso de la legislatura anterior, Francisco Vázquez era el candidato popular; Pedro Arahuetes era la apuesta socialista y, el gran cambio, Luis Peñalosa no era candidato por Izquierda Unida, responsabilidad que recaía en Concepción Domínguez. Sólo López Arranz repetía, por las listas del CDS, cuatro años después. El malogrado pacto de 1999 no pasó factura al PP, que sin embargo, repitió resultados y por tanto no obtuvo la mayoría absoluta. Por el contrario el cabeza visible del Ayuntamiento, López Arranz, fue el gran perjudicado al perder los dos concejales que tenía, y certificar la desaparición definitiva del CDS, que tanto peso ha tenido en Segovia. Pedro Arahuetes fue, por su parte, el gran triunfador de la noche, al pasar el PSOE de 7 a 11 concejales, y cosechar su mejor resultado: 11 concejales (el máximo fueron los 10 de 1983) y 11.156 votos (9.373 era el récord, también de 1983). Por su parte, Izquierda Unida comenzó a notar la falta de Peñalosa, al perder la mitad de su representación, en favor del PSOE.
El resultado de las negociaciones de gobierno fue el esperado, y la suma de los 11 concejales del Partido Socialista y los 2 de Izquierda Unida certificó el regreso de un alcalde socialista 17 años después: Pedro Arahuetes recogía el bastón de mando y se convertía en el nuevo alcalde de la ciudad de Segovia, al frente de un equipo de gobierno que también integraron los dos miembros de IU. No sucedió lo mismo que en legislaturas anteriores, y el pacto suscrito entre socialistas e Izquierda Unida permitió la gobernabilidad a lo largo de todo el mandato.
Mayo de 2007 asistió a una nueva contienda electoral, que contó con un nuevo cabeza de cartel por parte del Partido Popular, por primera vez una mujer: Beatriz Escudero, que formó parte de la corporación entre 1991 y 1995, y que fue la número 5 en las listas de 2003, si bien se marchó tras la derrota electoral. Francisco Vázquez, que se había convertido en el nuevo presidente provincial del PP (y tal vez sabiendo que las cosas iban a estar muy difícil) dejó paso, a pesar de que él había sido el portavoz popular en la oposición.
El resultado de estas elecciones fue atípico en la política de nuestra ciudad pero en cualquier caso histórico: mayoría absoluta para Pedro Arahuetes, esto es, primera vez en la historia que el Partido Socialista alcanzaba semejante apoyo popular en las urnas. Aunque el resultado fue ajustado, y ante un Ayuntamiento bipardisita un voto más del PP hubiera supuesto para ellos la mayoría, esa victoria ha quedado para la posteridad. La gran perjudicada fue Izquierda Unida, liderada nuevamente por Concepción Domínguez, y que vio como su partido perdía toda la representación que ostentaba, siendo la primera vez que la marca "IU" no obtenía concejal. Frente a la cómoda legislatura de Pedro Arahuetes al frente de la alcaldía, el interés político se centró en la oposición, viviéndose una situación como mínimo atípica. Sólo Javier Santamaría (Presidente de la Diputación), la portavoz Beatriz Escudero, y sus dos concejales más fieles agotaron la legislatura. Por contra, los otros ocho concejales electos populares abandonaron la bancada, entregaron su acta de concejal de forma progresiva, subyaciendo en todos los casos como causa la figura de Beatriz Escudero. Lo cierto es que la conocida como "crisis del grupo municipal popular" acabó con la paciencia de la dirección del partido, después de que en noviembre de 2010 entregara su acta la octava concejal desertora. El 10 de enero de 2011 la dirección provincial del partido presentaba a Jesús Postigo, ex presidente de la Cámara de comercio, como candidato a las elecciones municipales. Pero no sólo en el PP se optaba por una nueva cara (la cuarta en cuatro comicios) sino también en el seno de Izquierda Unida que apostaba por recuperar al histórico Luis Peñalosa para regresar al Ayuntamiento.
De esta forma, llegamos a los comicios de mayo de 2011, que supusieron la victoria del Partido Popular por sólo cien votos más que la lista de Pedro Arahuetes, sin bien ambos partidos empataron a 12 concejales. El PP reafirmaba así su estancamiento, con 12 concejales por cuarta vez consecutiva. La novedad fue la vuelta de Izquierda Unida al consistorio, lo que reafirma la figura de Peñalosa como sinónimo de respaldo popular. A pesar de perder la mayoría absoluta, y perder de hecho las elecciones, Pedro Arahuetes logró para el PSOE el segundo mejor resultado de su historia (él tiene en su haber los tres mejores: 2007, 2011 y 2003, por este orden), siendo Segovia una de las pocas capitales en las que el PSOE no se hundió, ante la coyuntura nacional. Tras tres semanas de tensas negociaciones con Izquierda Unida, un día antes del pleno constituyente Arahuetes y Peñalosa sellaban un pacto de gobernabilidad, lo que permitía que el primero continuara al frente del Ayuntamiento.
Al contrario de lo que se podría pensar, y de lo que se dice en muchas ocasiones, Segovia no es una ciudad conservadora. Sí una urbe en la que el PP tiene un fuerte suelo electoral, pero no más allá. A lo largo de la historia democrática, y suponiendo que Arahuetes u otro socialista agota la actual legislatura, el PSOE habrá sido el partido que más tiempo ha ostentado la alcaldía: 15 años. Le sigue el CDS con 9 y el PP con 8. La UCD gobernó 4, que sumados a los 9 del CDS, su heredero natural, darían 13. Además Segovia no es ciudad para las mayorías absolutas, pues sólo ha habido tres en su historia, y bien repartidas: una para UCD, otra para el PP, y otra para el PSOE.
La historia, se seguirá escribiendo...
A. Serrano (2011). Para la elaboración de esta página he consultado:
- Hemeroteca El Adelantado.
- Hemeroteca El norte de Castilla.
- Hemeroteca El País.
- Hemeroteca ABC.
- Crónica de Segovia (1990-1999), escritas por Miguel Velasco Álvaro.
- La transición en Segovia (2007) escrito por González Clavero y Pérez López.
- Documentación propia.










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