jueves, 17 de marzo de 2011

Los problemas de la Complutense: una humilde opinión (II)








La Facultad de Geografía e Historia es mi facultad, el lugar en el que paso muchas horas a la semana.

La situación en la que se encuentra el edificio no es la deseable y los responsables de la Universidad lo saben. Prueba de ello es que el curso 2008/2009 se planificó para poder abordar una serie de obras, adelantándose los exámenes finales al mes de mayo (ese bendito curso acabé el 26 de mayo, en lugar del 30 de junio del pasado año). Sin embargo esas obras nunca se llevaron a cabo, según nos dijeron por falta de dinero. Hubo quien entre el profesorado señaló directamente a la Comunidad de Madrid como la responsable de la cancelación, pero realmente no sé los detalles. Si alguien los conoce, agradecería nos lo comentara. Pero vayamos al tema. 

Lo primero que hay que denunciar es que en este edificio hay veces que no se reúnen las condiciones mínimas para que un alumno reciba una clase. Basta que se den condiciones meteorológicas de mucho frío para que tengamos que estar congelados toda la mañana. Los lunes, después de que la Facultad haya estado cerrada todo el fin de semana, es el día más duro. Pero puedo asegurar que si el frío es intenso, da igual que sea lunes, martes, jueves o viernes porque congelados estamos igual. No sé si esto pasará en las aulas de la segunda planta, clases normales, de tamaño no muy grande y con techos bajos. Pero desde luego en las aulas B-18 y B-19 esta es la situación. Por eso me parece  irrisorio la denominación de "Campus de Excelencia" cuando tengo que estar en clase con abrigo, guantes y, aún así, tiritando de frío. Yo no llamaría a esto Universidad de calidad, ni de prestigio. Y la pregunta que debemos realizarnos es ¿por qué los alumnos tenemos que sufrir esta situación? Porque he de decir que también doy clase en la Facultad de Derecho los viernes por la tarde y allí nunca he pasado frío; más bien al contrario. Que la calefacción no se enciende los fines de semana es un hecho porque así nos lo dicen muchos profesores. Pero que los radiadores aparezcan misteriosamente cerrados algunos días, me da la idea de que, tal vez, el ahorrar y no querer gastar dinero llega demasiado lejos.

El objetivo de las obras planificadas, pero no ejecutadas en el verano de 2009, era solucionar parte de la problemática del edificio, entre ellas la instalación eléctrica. Este asunto ha sido bastante bochornoso, sobre todo por lo que hemos tenido que sufrir en los cursos 2008/2009 y 2009/2010. En nuestra facultad la luz se iba una e incluso dos veces en el transcurso de una clase y, de forma bastante reiterativa. Menos mal que, cuando esto sucede, los ordenadores son rápidos en volver a encenderse y apenas perdemos clase (modo ironía ON). Afortunadamente este año sólo se ha ido la luz en mitad de la clase en un par de ocasiones, por lo que supongo que algún parche habrán puesto y que, por ahora, funciona. Junto al problema general de la luz, hay otras cosas puntuales que me dejan sencillamente impactado. Por ejemplo en el aula B-1 hay cableado a la vista (que por cierto, están en un estado lamentable) así como lo que parece ser un antiguo enchufe con cables cortados y también sin proteger. También en mi clase de cabecera (la B-19D a la que corresponden las imágenes) hay cables sin protección alguna. Que mínimo que toda la instalación eléctrica esté tapada. 




Junto con la calefacción y la luz, también quiero denunciar el estado de conservación del edificio, en otros muchos aspectos que se pueden ver a simple vista. Para empezar pongo dos ejemplos de los llamativos. En las últimas semanas, una gran gotera ha aparecido en uno de los techos de la planta baja. Se arregló y a la semana siguiente ha vuelto a aparecer. Se ha vuelto a arreglar, pero me pregunto cuánto tardará en volver a caer el agua. Dado que el problema es de la desatención histórica del inmueble, no me cabe la menor duda que si no es por el mismo sitio ya aparecerá otra gotera en lugar próximo. Otro ejemplo. El año pasado, las escaleras que dan acceso a las aulas B-18 y B-19 estuvieron medio curso rotas, con unas gomas sueltas muy propicias para que la gente se tropezara. Hasta que llegó el verano y acabaron las clases no decidieron arreglarlas, lo que constituía un auténtico peligro para todos los alumnos, profesores y PAS. Pero aquí no acaba la cosa porque se podría hablar también de las grietas en numerosas paredes, otras que están desconchadas, ventanas que no cierran y se quedan todo el fin de semana de par en par u otras que nunca he conocido cerradas y que deben llevar años semientornadas (sin que nadie se preocupe por arreglar), suelos levantados, urinarios que uno de cada tres días te encuentras cubiertos con una bolsa de basura negra porque se han roto o ascensores que te dicen estar en la planta 19 cuando la Facultad sólo tiene 12.




Pero lo que tiene que tener claro todo el mundo que lea estas líneas es que la situación es muy grave y prueba de ello son las palabras de nuestro Decano, que afirmó en EL PAÍS que  la facultad (el lugar en el que paso hasta siete horas y media al día), "no cumple la nueva normativa de seguridad europea". Estupendo, me reconforta saberlo, voy a Madrid mucho más tranquilo. El artículo de EL PAÍS, íntegro aquí. El Decano afirma en el mismo artículo que "se ha perdido el 40% del presupuesto en dos años", por lo que necesariamente tengo que mirar al Rectorado, que supongo será el que asigna el dinero a las distintas facultades, supongo. Todos sabemos que la situación económica es mala, pero mi facultad se debería poner en una situación prioritaria a la hora de asignarla partidas presupuestarias. Repito que los viernes por la tarde doy clase en Derecho y la situación la percibo totalmente distinta. Confío en que en nuevo Rector actúe y no permita que una de sus principales facultades esté en esta situación.

FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA, EN CIFRAS:
  • Estudiantes matriculados: 3.996 (10/11); 3.302 (09/10); 3.320 (08/09). 
  • Personal docente e investigador: 284 (10/11); 350 (09/10); 332 (08/09). 
  • Investigadores y personal en formación: 75 (10/11). 
  • PAS: 106 (10/11); 107 (09/10); 107 (08/09). 
  • Biblioteca: 340.000 volúmenes (10/11); 338.932 (09/10); 330.893 (08/09).

No obstante, también quiero informar de una decisión que se han tomado en el seno de mi facultad y que no acabo de entender. Es una contradicción en sí misma. Dice el Decano Luis Enrique Otero Carvajal que "tiene que hacer equilibrios presupuestarios" lo cual se explica en el contexto económico actual. Sin embargo, este año se ha realizado un gasto superfluo, innecesario y que no logro comprender lo mire por donde lo mire. No hay dinero para tantas cosas... pero sí para comprar un par de pantallas de plasma, que han colgado de las paredes, y que tienen como única utilidad estar todo el día pasando diapositivas de PowerPoint sobre los estudios que se pueden cursar en el centro. En los tiempos que estamos me parece simplemente escandaloso que se gaste el dinero en esto. Ya que estamos, aprovecho para mostrar mi disconformidad con otra práctica muy de mi facultad: encerar los suelos. De entrada yo nunca me gastaría el dinero en esto. Pero con la grave situación que tenemos encima, menos aún. Lo hacen todos los días, todos. Juraría que desde que pisé por primera vez la facultad en octubre de 2008 no ha habido ni uno sólo en que el mismo hombre de siempre no tenga una zona cortada porque está trabajando con esa condenada máquina cuyo ruido tengo ya metido irremediablemente en la cabeza.  


Próximo capítulo: horarios, optativas, situación de los planes de estudios, calificaciones, trámites académicos y becas para los alumnos.

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